¿QUÉ ES L'ESMARI?

El Esmari es Eva Martínez Picó. Periodista, cocinera, artesana y perseguidora de retos. Llevo casi 20 años viviendo en Espinavell, en la cima del Valle de Camprodon, donde regento un pequeño restaurante / bar / tienda de pueblo, Can Jordi. Hasta ahora contaba cosas con la escritura y con la cocina; el nuevo reto es hacerlo con los productos que salen de mis manos.

Cuando llegué a Espinavell, un montón de palabras se reunieron a mi alrededor para darme la bienvenida. Jugaban risueñas para ver si las entendía. Y una de las que más me atrajo fue ESMARI, el muy empleado por la gente de la región para llamar ARMARIO. He buscado la raíz etimológica, pero no he encontrado nada. He terminado deduciendo que simplemente es el origen de la palabra armario y que tiene el mismo recorrido que debe haber hecho la palabra antigua ALMARIO

en castellano, que ha derivado en armario. Son estos espacios cerrados que guardan las almas, las almas. Son como la cámara del tesoro, pozos de vidas de todo tipo donde, muy a menudo las prendas y los utensilios disversos han tenido un valor que hoy nos parece desmedido y que proviene de las economías de subsistencia, de los tiempos de escasez y de una concepción del mundo anterior al concepto «consumo». De cuando las piezas se hacían para que sirvieran mucho y para siempre. De un tiempo en el que también las cosas, te acompañaban toda la vida.

POLVO DE ESTRELLAS

A veces se dice que todas las cosas están hechas de polvo de estrellas. Infinitas combinaciones de los mismos elementos dan infinitos resultados que acabarán siendo eternos. En casa, nos gusta mirar en el interior de cada pieza para ver su esencia y su historia. Queremos recorrer este camino que nuestras ropas y nuestros hilos han hecho antes de terminar en nuestro esmari. Los leemos, los entendemos y les damos una segunda vida, para que sigan brillando en tus manos.

LA DECISIÓN CONSCIENTE

En el proceso de adquisición de bienes, la historia se ha dado la vuelta como un calcetín. Antiguamente, la compra se hacía sólo por necesidad. Era un momento esperado y, en consecuencia, era resultado de mucho pensar, de depurar ideas y de hacer muchas elecciones. La pieza que se adquiría debía durar mucho tiempo. Era la prenda e, incluso, a menudo pasaba a formar parte de la propia identidad.

En la mayor parte de los casos, eran piezas hechas a medida o propósito, por manos de personas artesanas y expertas. Y, como si nada, la industria transformó ese marco de relación y, con mayor rapidez y menos costes, nos trajo piezas más uniformes, más baratas, menos valientes. Y con lo que antes costaba un utensilio o una prenda ahora podemos comprar cuatro. Y aunque no son muy duraderas, ¡podemos cambiar de color cada temporada! Pero al finalizar el año tenemos cuatro piezas desgastadas que ya no queremos llevar. O sea, que hemos dañado cuatro jerséis y ya no tenemos ninguna. Ni uno. Y no sólo hemos malgastado dinero, materias primas, energía u horas de trabajo de una vida de alguien. También hemos banalizado nuestras ilusiones, porque ahora las hemos adiestrado para ser efímeras, como si fuéramos una pieza más de este gran engranataje del consumismo. Y, por el camino, hemos perdido parte de nuestra identidad.

Dentro del ESMARI todavía encontrarás un poco de esas piezas. Cada una es distinta. Cada una tiene una historia propia que nos gusta contar, que merece ser contada. Algunas son antiguas, otras son simplemente reutilizadas. Todas están llenas de alma.

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